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#Educación – Enemigo interno

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Desde el último Paro Nacional que hubo y que se extendió por aproximadamente 2 meses, el gobierno de turno y, más específicamente, los miembros del Centro Democrático, se han encargado de estigmatizar, calumniar y generar odio y resentimiento en contra de los manifestantes y, sobre todo, de las personas pertenecientes a la Primera Línea. A la fecha de escritura de esta columna nos encontramos próximos al inicio de un nuevo Paro Nacional, y l@s polític@s rancios de aquel partido siguen desarrollando la misma tarea de la mano con la Fuerza Pública.

Detenciones arbitrarias (incluso yendo hasta las casas de los jóvenes para llevárselos presos sin motivos), desapariciones, asesinatos, ataques verbales y físicos, intimidaciones, abusos y acosos sexuales, etc., fue lo que dejó, en el anterior paro, la labor de las manzanas podridas: expresión que ya no solo se usa para referirse a ciertos miembros de la Fuerza Pública, sino como sinónimo de la Policía Nacional y del Ejército Nacional.

Ahora bien, como muchos de nuestros lectores sabrán, el término “enemigo interno” es totalmente asociable a los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, época en la que todo lo que oliera a guerrilla era fusilado y presentado con las botas al revés. La gente promedio de aquel entonces, realmente pensaba que la guerrilla era el problema más grave de nuestro país, hasta que luego much@s se enteraron de que sí, los grupos guerrilleros representan un problema a solucionar por el Estado, pero no es lo que más nos debe agobiar ni preocupar; en cambio, lo que sí es realmente preocupante es el hecho de que en aquel entonces nos quisieron vender seguridad (“democrática”, además) frente a un enemigo interno que en muchos casos no existió, ¿a qué me refiero con que “no existió”?, pues bien, hago referencia a los 6.402 civiles inocentes asesinados por el gobierno de Uribe junto a la Fuerza Pública, civiles que posteriormente fueron presentados como bajas en combate, y por los que luego los militares cobraban recompensa; cualquier parecido con actos sicariales es pura coincidencia.

No contentos con lo anterior, ahora Uribe y los suyos quieren ejercer la misma estrategia, pero con la juventud colombiana, con jóvenes como los que integran la Primera Línea. Ahora no solo van y los buscan en el monte para matarlos y vestirlos de guerrilleros, sino que se dirigen hacia sus hogares para llevárselos “detenidos” y, al mismo tiempo, desaparecerlos, en la mayoría de los casos. Se inventan detenciones sin fundamentos, llegando hasta el punto de exhibir como pruebas criminales cascos de protección, gafas y libros, sí, leyeron bien: ¡LIBROS! ¿Todo esto con qué fin? Con la finalidad de que la sociedad colombiana le agarre pavor a la juventud, la emparejen con grupos guerrilleros y no recriminen la manera de actuar de la Fuerza Pública cuando nos asesina.

Tengo la esperanza de que, en este caso, Uribe no se salga con la suya y que la mayoría de personas no le coma cuento, como se dice popularmente, y siga respaldando a esa juventud que literalmente le pone el pecho a las balas por defender sus derechos, NUESTROS derechos. Protejámonos entre tod@s, ya sabemos de sobra que a este gobierno narcoparamilitar no le tiembla el dedo cuando de asesinar jóvenes, conocimiento y esperanza se trata.  No nos dejaremos intimidar: por un mejor país, por el cambio, por nuestros derechos, por nuestras familias, por todos los que ya no están, ¡a parar para avanzar!