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#Columna – Una sociedad limitada

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Dentro de la sociedad, siempre existen límites que hacen parte del desarrollo de hechos sociales, los cuales, el ser humano los  visualiza y comprende como una esencia de la vida o como un mecanismo de presión; en el deporte convencional,  los tipo de presión se manifiestan de tipo físico y psicológico, pero en el deporte adaptado, conocido también como deporte paralímpico, son demasiados los acontecimientos que generar cualquier tipo de presión externa para un deportista de una disciplina deportiva adaptada. Esos acontecimientos no son abordados de una manera que posibilite soluciones a sus protagonistas, sino por el contrario, solo crean limitaciones, y a la vez escases de empatía por quienes se encuentran en perfectas condiciones físicas y se autodenominan como “normales”.  Lo normales no tienen que lidiar con limitaciones económicas, de aprobación, infraestructura, organización y reconocimiento, es decir, no dimensionan las múltiples maneras del rechazo.

Desde la estigmatización, escases e indiferencia por el tema, las personas con diversidad funcional, siguen siendo reconocidas por la sociedad o una comunidad como discapacitados, los cuales representan esa parte de una población vulnerada de derechos fundamentales consagrados en la constitución de 1991 y excluidas en un gran porcentaje en actividades académicas, culturales y deportivas, cuando la principal ley del deporte y documento educativo que rigen y ofrecen pautas desde el saber, saber ser y saber hacer, indican que estas personas deben ser incluidas de manera masiva en las actividades mencionadas.

Las instituciones educativas, en su mayoría, no cuentan con rampas de acceso; las universidades no manejan un personal capacitado que brinde asesoría y acompañamiento a educativo a estudiantes con síndrome de Usher; a las entidades deportivas no les alcanza el presupuesto para realizar compras en implementos deportivos y contratar entrenadores especializados en deporte adaptado; la urbe y su infraestructura está hecha solo para los diferentes; en el campo laboral el jefe desiste de vincular a estas personas por que su “discapacidad” le puede generar problemas de convivencia y efectividad en su empresa; en el amor son discriminados porque todo entra por los ojos y los ojos solo se basan en los físico. Entonces, empiezan los problemas de deserción estudiantil, se incrementan las enfermedades mentales, las patologías relacionadas con el sistema locomotor, y la ciudadanía solo siente lastima por ellos cuando ven a una persona en silla de ruedas, con muñones, caminadores, bordón y lentes oscuros.

Ahora, con los Juegos “Paralímpicos”, los deportistas colombianos han ´cachetiado´ al ciudadano que no le gusta sentirse discriminado e ignorado, pero actúa de esa manera; a ese miembro de una comunidad que no siente interés por ver una disciplina deportiva diferente al fútbol, pero por moda y tendencia en redes siente gran emoción y lo expresa a través de sus estados cuando Zambrano, Pajón e Ibarguen se suben al pódium para aportar tres medallitas al medallero. No se sientan identificados, solo les quiero decir que “los enfermos, discapacitados e ineficientes”, consiguieron 24 medallas, la mejor presentación de la historia en unas justas de esta magnitud; tranquilos, solo son datos, al fin y al cabo, usted pide inclusión, pero usted solo es moda, si los demás publican la medalla de Pajón, yo también, usted ni cuenta se da de lo que le estoy mencionando.

Aparte de dejar por medio de esta columna mi inconformismo por parte de la sociedad hacia estos individuos, siento por otro lado un agrado, debido a que, en el deporte, el físico no se define como acostumbra a hacerlo el ser humano:  por las medidas de los glúteos, cadera, piernas y senos; por el cuerpo tonificado o hipertrofiado; por la elegancia con la que sincroniza sus piernas y manos en una pasarela o por el color de los ojos y brillo del caballo, sino por el desarrollo de sus cualidades físicas, biomecánicas, de aspectos técnicos, tácticos y fisiológicas. Entonces dicho esto, no es que ellos no estén en igual de condiciones que ustedes, ustedes no están en igual de condiciones con ellos.

Extra: mi mami me dice que no ataque tanto en escrito a la sociedad, o sea, que no haga escritos acres, pero, ¿qué hago si ciertos comportamientos del ser humano dan motivos para ello y esto es inadmisible cuando uno es autocritico, reflexivo, conocedor del tema y actúa como un ser que no discrimina por condiciones?