Home Columnistas Alejandro Gil Torres #Columna – Una medida inviable

#Columna – Una medida inviable

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Hace pocos días el presidente Iván Duque anunció que, a partir del próximo martes, 16 de noviembre del presente año se comenzará a exigir el carné de vacunación contra el Covid-19 en los establecimientos de entretenimiento de todo el país, este requisito comenzará a solicitarse para los ciudadanos mayores de 18 años que por lo menos tengan una dosis aplicada y desde el 30 de noviembre a los mayores de 12 años.

Los lugares donde se va a aplicar esta medida son: bares, gastrobares, cines, discotecas, lugares de baile, conciertos, casinos, bingos y actividades de ocio, así como escenarios deportivos, parques de diversiones y temáticos, museos y ferias. Por el momento no se exigirá a los asistentes a iglesias o centros comerciales este tipo de documento, a menos de que sí se realicen eventos masivos.

De acuerdo un artículo publicado por el medio El Colombiano ¿Cuáles son los lugares en los que se exigirá el carnet de vacunación covid? se expresa de forma clara cómo se va implementar esta medida en los diferentes sitios de entretenimiento u ocio: “La exigencia del carné de vacunación deberá ser añadida por los sitios comerciales y los eventos masivos como parte del protocolo de bioseguridad, por lo que serán vigilados por las alcaldías municipales y los entes territoriales. De hecho, la norma expedida por el Ministerio de Salud advierte que, quienes no cumplan con la medida, podrán acarrear sanciones conformes a la ley. Así mismo, el decreto detalla que serán “los propietarios, administradores y organizadores de eventos presenciales de carácter público o privado que impliquen asistencia masiva” los que estarán a cargo de vigilar que dicha medida se cumpla. Por último, los ministerios de Salud y del Interior quedaron facultados para exigir el esquema de vacunación completo a partir de cualquier momento”.

Después del anterior contexto, quiero exaltar la propuesta del Gobierno Nacional y los efectos positivos que pueden conllevar a la salud y economía. No obstante, critico su viabilidad y alcance. A ver, vivimos en Colombia, un país que desafortunadamente en cuestión de la prevención de este virus ha demostrado en su mayoría un comportamiento inaceptable, desobediente e insensato. Por lo tanto, bajo mi consideración siento que la propuesta puede sonar fantástica, prometedora y con resultados efectivos como todo lo que propone Duque. Sin embargo, no podemos caer en el error de comparar estas ideas que ya han implementando otros países más desarrollados y con una cultura distinta como Francia, Italia y Alemania con un país que ha demostrado indiferencia, egoísmo e indisciplina desde que inició la pandemia y que además esta propuesta carecería de un resultado óptimo a corto y mediano plazo porque existe el famoso “negocio del soborno” o falsificación.

Es que de pensarlo sólo me da risa, es increíble, pero es cierto, a los establecimientos les interesa vender y ofrecer un ambiente de calidad a sus clientes, pero esta clase de requisitos que no dejan de ser imprescindibles para corroborar que estás ayudando a contrarrestar el virus en tu entorno, se convierte en un obstáculo para permitir que alguien pueda acceder al determinado servicio. Porque hay que ser realista, todavía existen las personas incrédulas que se rehúsan a vacunarse a pesar de que están en todo su derecho, aunque parezca un acto egoísta y de terquedad, al final el que tiene la última palabra es el ciudadano. Por lo tanto, yo no me imagino a diferentes asistentes a discotecas o conciertos presentando su carné de vacunación, porque he conocido que en esta clase de espacios de esparcimiento es donde se refleja “la rosca y el negocio del soborno” como lo mencioné previamente, en casos tan básicos como presentar una cédula y de no contar con ella, presentar identificación falsa o sobornar al administrador.

Mi intención no es ser pesimista, sino crítico, espero que la medida del Gobierno Nacional cumpla con lo establecido para poder alcanzar la tan anhelada “inmunidad de rebaño” y como consecuencia regresar a la “normalidad”. Situación que me hará cambiar de parecer, de lo contrario, me mantendré intacto con lo que les he expresado.