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#Columna – Los jóvenes en Colombia no trabajan porque el Gobierno todo se los proporciona (sarcasmo), y emprender a lo grande significa altos impuestos

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“Allá va el haragán, el qué no quiere hacer nada por la vida, al que le gusta que todo se lo den”; esas son las palabras ofensivas de las personas indiscretas para describir a un joven desempleado.

Las generaciones de 1994 al 2000 se preguntan cómo se adquiere la experiencia laborar de 5 años que las empresas solicitan para ocupar una vacante de trabajo, sin la oportunidad para empezar a obtenerla. Se cuestionan el por qué tiene trabajo el perezoso y el qué no lo necesita (hablando de responsabilidades). Concluyen diciendo que los anteriores lo tienen porque están en la rosca. Y entonces determinan que un empleo no se consigue haciendo click, porque la página más famosa con postulaciones de empleo se caracteriza por llenar la bandeja de entrada de los correos con mensajes que dicen: “fulanito, encuentra tu cargo aquí. Estas empresas buscan perfiles como el tuyo”, pero no por su efectividad.

 La carpeta blanca, fotos fondo azul 3×4, fotocopia de la cédula ampliada al 150, situación militar definida, certificado de estudio, y en algunos casos el RUT (registro único tributario) actualizado, antecedentes judiciales, antecedentes penales y examen de riesgos laborales, son los requisitos en los que los ‘vagos’ han invertido dinero una y otra vez para dejarle servida su estabilidad económica y la programación de sus planes a la suerte.

Cansados de que el fotógrafo les diga que saque pecho y mire al frente para tomarle las fotos y que en 20 minutos regrese por las mismas. Qué la persona encargada de recibir las hojas de vida les de una ojeada, cierre la carpeta y la tire al lado del computador y a la misma vez les diga “ah sí, cualquier cosa nos comunicamos con usted”.   De las largas jornadas laborales de más de ocho horas y del trabajo mal remunerado. De salir a la calle con los bolsillos vacíos. Y en el peor de los casos, de tener un diploma de un pregrado y no poder ejercer porque las empresas quieren que les trabajen por cualquier peso y no por lo que justifica su carrera. Ante esto, ahonda una palabra, una opción que se convierte en realidad, entrepreneur, emprender; emprender vendiendo onlyfans, comidas rápidas, ropa deportiva, calzado, hacer trabajos universitarios, programar rutinas y entrenos personalizados o fabricar y distribuir sustancias sintéticas psicoactivas.

Claudia López menciona que Bogotá le está dando empleo a muchos jóvenes. Daniel Quintero expresa lo mismo. Jorge Iván Ospina dice que van a contratar a 100 personas para llevar a cabo trabajos sociales. Oscar Escobar no le ve la importancia a menguar las altas cifras de desempleo juvenil, y el Gobierno de Iván Duque se infla y saca pecho mencionando la economía naranja, invitando a la creatividad, a la cultura y a la innovación e intentan mostrar la importancia del emprendimiento.

Sobre los primeros, esta claro que las declaraciones de los burgomaestres de las principales ciudades del país son  sofismas para calmar a una juventud ofendida con el Estado, y sobre lo segundo, la economía naranja es un modelo que no representa ningún desarrollo económico, porque de lo contrario los actores, el histrión (persona que se dedica al teatro), el pintor, el escritor, en fin, los artistas, obtendrían un desarrollo económico sostenible, pero aquí el arte no es valorado, las obras son desvalorizadas y los colombianos no confían en el talento de sus compatriotas.

Emprender en Colombia a grandes escalas representa más perdidas que ganancias (para algunos comerciantes y sectores), es sinónimo de reformas, de impuestos como los derechos arancelarios y el famoso 4 x 1.000 (solo para retirar el dinero de tus ganancias). Además, el Estado siendo consciente de los recursos que tiene el país, sigue optando por un tema que resulta espinoso, el TLC; algunos lo creen importante porque hay materiales que se deben importar para poder fabricar, y otros, consideran que el TLC es una excusa para generales más impuestos a los colombianos ya que Colombia cuenta con gran cantidad de recursos.

Debido a esto y a las altas cifras de desempleo, los jóvenes seguirán siendo unos haraganes y el emprendedor tendrá que seguir siendo emprendedor de pequeños negocios.