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#Columna – El límite del cielo

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Cuando decimos que “el cielo es el límite” usualmente nos referimos a que podemos soñar prácticamente sin limitaciones porque el cielo es “infinito”. Sin embargo, lo que vemos cuando miramos hacia arriba, nuestra atmósfera, sí tiene límites. De hecho, junto con la gravedad y el campo magnético, la atmósfera es el atributo de nuestro planeta más valioso y escaso del Sistema Solar. Y aunque la damos por sentada, nuestra atmósfera nos da tantos beneficios que harían poner verde de la envidia a cualquier marciano.

Nuestra atmósfera se divide en varias capas, cada una menos densa entre más lejos esté del nivel del mar: Troposfera, Estratosfera, Mesosfera, Termosfera y finalmente la Exosfera.

LA TROPOSFERA Y ARMSTRONG:
La Troposfera llega hasta 20Km por estos trópicos y se va adelgazando hacia los polos. La caracteriza la presión atmosférica, gracias a la cual el agua puede circular en estado líquido por nuestra superficie. Sin presión atmosférica los océanos se evaporarían y lo poquito que quedara de ellos se volvería hielo bajo el suelo.

Además esa presión, que va disminuyendo con la altura, es lo que nos permite respirar. Así lo pude comprobar cuando, siendo caleño, me quedé sin aliento al subir escaleras en Bogotá (2640m) y en Cusco (3399m). La altitud hasta la cual la presión alcanza para respirar es de 19,2Km, llamada Límite de Armstrong. Por eso los astronautas cuando salen al espacio deben llevar, además de oxígeno, suficiente presión atmosférica en sus trajes que los hace ver apretaditos como un tamal.

Otro beneficio de la Troposfera es que distribuye la luz y el calor del sol. Los fotones provenientes del sol rebotan entre las moléculas de aire como en un juego de Pinball, haciendo que el cielo se ilumine. Por eso de día podemos ver bajo techo con las ventanas abiertas, incluso cuando no hay rayos de luz solar directa entrando.

De manera similar, la radiación solar calienta la superficie y transmite ese calor al aire, como cualquier caleño sabe por experiencia propia. Gracias a que parte de ese calor queda atrapado en la Troposfera es que durante las noches nuestra temperatura baja, pero no tanto como en los polos, ya que allá la Troposfera es tan delgada que solo llega hasta 6Km.

LA ESTRATOSFERA Y BAUMGARTNER:
La Estratosfera llega hasta 50Km de altitud y se caracteriza porque, a diferencia de la Troposfera, la temperatura no disminuye con la altitud sino que aumenta. Al haber menos presión atmosférica, las moléculas de aire no están agrupadas a la fuerza en una mezcla homogénea, sino que se diferentes moléculas se agrupan por estratos. La más famosa de dichas moléculas es la de Ozono (O3), cuya capa bloquea la mayoría de la radiación del espacio exterior.

Por las capas inferiores alcanzan a volar algunos jets muy grandes huyendo de la turbulencia y la resistencia del aire de la Troposfera. Pero a las capas superiores de la Estratosfera solo llegan algunos globos, que vuelan gracias a la elevación flotante en lugar de la elevación directa, de las que hablamos en otra columna. Hablando de globos, ¿Se acuerdan de Felix Baumgartner? En 2012 llegó en un globo a una altitud de 38,9Km, desde donde se arrojó en caída libre por 4,3 minutos. En 2014 Alan Eustace le ganó al llegar en su globo a 41,4Km y saltar en caída libre por 4,5 minutos.

LA MESOSFERA Y KÁRMÁN:
Luego está la Mesosfera, donde se queman, sin causarnos daño, la gran mayoría de los meteoritos que continuamente bombardean la Tierra. Esta capa llega hasta altitudes entre 85Km y 100Km, que están íntimamente relacionadas con Theodore von Kármán. En 1957 este físico e ingeniero calculó que la altitud donde un avión ya no encuentra nada de elevación directa por falta de aire es donde termina la aerodinámica y empieza la astronáutica.

Este punto entre 83,8Km y 91,4K es el que se conoce como la Línea Jurisdiccional de Kármán. Puede entenderse como la zona donde termina la jurisdicción que aplica a las aeronaves y empieza la de las naves espaciales. Sin embargo, en 1961 la FAI (Fédération Aéronautique Internationale) adoptó el límite de 100Km por ser más práctico y que hoy se conoce como la Línea de Kármán. Esta altitud también es reconocida por la FAA (Federal Aviation Administration) de Estados Unidos.

AL INFINITO Y MÁS ALLÁ:
Después está la Termosfera, hogar de las auroras boreales y la Estación Espacial Internacional (a 400Km), que llega hasta 600Km. Finalmente le sigue la Exosfera, que llega hasta 10.000Km y donde solo hay uno que otro átomo desparchado de hidrógeno y helio. En conclusión, el límite del cielo realmente está donde lo queramos poner, y en una próxima columna hablaremos de quienes nos están llevando a romperlo.