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#BoletínDePrensa – Sexo con drogas, una tendencia que toma fuerza entre los jóvenes

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Según la investigación del proyecto, ‘Échele Cabeza Cuando se dé en la Cabeza’, Cali, es la tercera ciudad de Colombia en donde más se practica el chemsex, superada por Medellín y Bogotá.

El reciente estudio del proyecto, “Échele Cabeza cuando se dé en la Cabeza”, expone que el uso de sustancias psicoactivas para tener relaciones sexuales en Colombia es más común de lo que parece. La investigación denominada, el “Chemsex en Colombia, una mirada exploratoria al uso de drogas en prácticas sexuales” publicada en febrero del 2021, reveló que, de 700 participantes, 689 manifiestan usar sustancias psicoactivas para tener sexo y, 271, reconocen su práctica como ‘Chemsex’. Este fenómeno puede tener múltiples riesgos, desde posibles lesiones, causar dependencia y aumentar la probabilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual.

La psicóloga clínica y jurídica, Daniela Rocha, encargada de realizar la investigación de ‘Échele Cabeza’, explica que el ‘chemsex’, es una práctica inglesa, popular en la comunidad de hombres que tienen sexo con hombres (HSH), en donde se usan sustancias psicoactivas específicas, como el GHB/GBL, la mefedrona, la metanfetamina y, en ocasiones, la ketamina. Con el objetivo de sentir más placer, durar más, desinhibirse o realizar prácticas sexuales específicas. Además, suelen contactarse mediante aplicaciones.

Este fenómeno es conocido en Estados Unidos como “Party and Play” y en él suelen darse prácticas sexuales como la “multi penetración, el “fisting” (inserción de la mano a la vagina o en el ano), las prácticas escatológicas y las sadomasoquistas”, afirma el informe citando a Jany Sewell.

“David Stuart [Investigador del Chemsex en Londres], afirma que el chemsex también podría ser masturbarse por horas mientras se usan sustancias psicoactivas”, comenta Rocha y, agrega, “Ampliar la definición a más prácticas sexuales relacionadas con el uso de drogas permite que se pueda dar un mejor trabajo de prevención”.

Santiago Coronel, joven de 21 años de la ciudad de Cali, comenta que él suele usar éxtasis y popper para tener relaciones sexuales. “Yo empecé a usar estas sustancias para experimentar con mi pareja. Nos terminó gustando. A mí me gusta particularmente el éxtasis, me favorece como pasivo. Además, las hemos usado cuando estamos en tríos”, afirma.

Según el estudio de Échele Cabeza, en Colombia, las sustancias psicoactivas más usadas en el Chemsex son los popper, el éxtasis y la cocaína, respectivamente.

El 90.7 % de los participantes que identificaron sus prácticas sexuales como chemsex, son hombres y mujeres cisgénero. Siendo el porcentaje masculino mayor al femenino, 72.2% y 18. 5%, respectivamente. Por otro lado, el 80% son personas homosexuales o bisexuales, y solo el 20% son heterosexuales.

Para Juan Manuel Marín, psicólogo y director de la Corporación Sapiencia, una de las razones por las cuáles se da este tipo de prácticas es porque “las sustancias psicoactivas actúan en el campo fisiológico y psicológico. Desde la parte física, hay sustancias como los estimulantes, que te permiten tener mayor resistencia e inhibir el hambre, el sueño y el cansancio. Lo que ayuda a sostener relaciones por mucho más tiempo. En lo psicológico, este mismo tipo de sustancias, tiene la capacidad de volver a las personas más seguras de sí mismas, más confiadas y extrovertidas. Lo que funciona muy bien para la desinhibición”, comenta.

María Fernanda Gómez, mujer de 28 años, comenta que el usar sustancias psicoactivas durante el sexo le permite quitarse la timidez. “Yo suelo usar MDMA, marihuana y popper. Las tomo porque me quitan lo tímida y me ponen como una fiera. Casi siempre lo hago con mi novio, cuando voy de fiesta. Las uso iniciando la rumba porque al final de la noche ya estoy super ‘hot’ y, al llegar a casa, a follar se dijo”, comenta.

La psicóloga Daniela Rocha, afirma que el uso de sustancias psicoactivas en las prácticas sexuales también se puede dar debido a la homofobia que permea a la sociedad. “La homofobia es una situación en la que se pone en riesgo a la persona y causa mucha culpa. Entonces llegan al consumo de sustancias para disminuir esa sensación, para desinhibirse, para lograr la aceptación”, agrega.

El chemsex puede ser percibido como el uso de sustancias psicoactivas para tener relaciones sexuales, con el fin de sentir más placer, retardar la eyaculación, facilitar algunas prácticas y ayudar en la interacción con otros, entre otras. Sin embargo, “El nombre Chemsex, puede que no encaje completamente en las prácticas que se dan en Colombia, porque acá no lo realizan exclusivamente hombres, ni se consumen específicamente sustancias como el GHB/GBL, la mefedrona y la metanfetamina”, comenta Daniela Rocha.

Posibles Riesgos y Daños:
El usar sustancias psicoactivas para tener relaciones sexuales también puede influir en la posibilidad de tener una lesión, sobre todo, en las relaciones anales extensas, debido a lo estrecha de la cavidad y la falta de lubricación. “A veces al durar varias horas y aguantar mucho en el sexo, días después, no me siento en la capacidad física para tener relaciones sexuales de nuevo. Porque el dolor que no sentí bajo los efectos, lo siento luego al estar sobrio. No sé si esto aplique para otras personas, pero identifiqué un patrón en el que si uso éxtasis y tengo un trío no puedo tener relaciones por una o dos semanas, como si quedara incapacitado”, comenta Santiago Coronel.

Al estar bajo el efecto de las sustancias, es posible que sea más sencillo involucrarse en una escena en donde sus derechos se vean aludidos. “se puede dar más fácilmente una situación de vulnerabilidad en tus derechos, desde robos, hasta un abuso sexual directo, porque puedes estar teniendo sexo, querer parar, y no poder porque no estas consciente”, afirma Rocha.

El psicólogo Juan Manuel Marín, comenta que además están los propios riesgos de las sustancias, como la sobredosificación, la mala administración, mezcla de drogas o, incluso, consumir una sustancia distinta a la que supuestamente te vendieron.

La dependencia también juega un papel, pues hay casos en los que el individuo no logra disfrutar del sexo sin drogas. “Al principio de la relación usábamos mucho el MDMA para tener intimidad, pero nos estaba gustando mucho. Decidimos que no queríamos depender de esto y ahora solo tenemos sexo bajo el efecto del éxtasis si consumimos primero y la situación se da”, comenta Camila, mujer de 23 años. “Ha habido ocasiones en las que no me provoca tener relaciones sin éxtasis porque la sensación como pasivo es muy distinta, sin alguna sustancia puede ser dolorosa a veces. Con mi pareja hemos decidido no usarlo muy seguido por esa razón, pero reconocemos que los dos la pasamos bueno cuando consumimos”, agrega Coronel.

El Chemsex, puede aumentar la posibilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual. Debido al tipo de prácticas que se realizan. “Hay situaciones en este mundo en donde está implícito el contacto directo con la sangre del otro, como en heridas y cortaduras. O como el “barebacking”, que es no usar intencionalmente un método de barrera y, el sexo grupal”, afirma Rocha.

Según el estudio de Échele Cabeza, el 18,8% de los participantes viven con VIH y, el 42% manifestó tener cualquier ETS dentro de las que se resaltan la VPH, sífilis, herpes genital y la gonorrea.  Además, el 41% de quienes manifestaron convivir con VIH afirmaron no haber estado infectados antes de empezar a practicar Chemsex.

“Una de las mejores formas para prevenir los riesgos y daños es, principalmente, analizar las sustancias adquiridas, pues bajo un mercado ilegal es muy difícil determinar la verdadera potencia y calidad del producto. Una vez se tenga certeza del tipo de droga a usar, es bueno, tener claro las cantidades a consumir, el lugar donde se hace y las personas con las que se realiza”, comenta Daniela Rocha.

Por su parte, Montes, afirma que el uso de sustancias para tener relaciones es muy común, así como lo es usarlas para salir a bailar y para ir al gimnasio. “Muy probablemente todas las personas en algún momento han usado sustancias para tener sexo, desde el alcohol, el viagra, el LSD, hasta un porro o un cigarrillo”.

 A medida que las personas se sientan más libres con su sexualidad, conozcan y exploren, seguramente acudirán al chemsex y otras prácticas. “Lo importante no es la práctica, ni el consumo. Lo problemático es cómo la sociedad reacciona y cuida a la persona que toma la decisión. Tanto en educación para que se pueda cuidar por sí sola, como en la no estigmatización. El respeto debe ser el pilar más importante para que se pueda practicar de manera segura”, expone la psicóloga, Daniela Rocha.

Por petición de las fuentes, se han cambiado algunos nombres.