Home Columnas #Educación – Cambio sí, pero no así

#Educación – Cambio sí, pero no así

151
0

Desde hace varios días el tema que más ha estado de moda en Twitter, por parte del sector progresista, es la supuesta inclusión del señor Luis Pérez en el Pacto Histórico: algunas personas han mostrado que su confianza en este proyecto político sigue firme e incluso han justificado (válidamente) esta decisión, pero también estamos quienes hemos mostrado nuestra oposición ante tal desfachatez, sin retirar nuestro apoyo al Pacto Histórico en general.

La política es del pueblo, las decisiones son del pueblo y la democracia se fundamenta en el pueblo. Es por ello que, cuando hablamos de un proyecto abiertamente democrático como lo es el Pacto Histórico, se deben escuchar y atender todas las opiniones de los diferentes sectores.

Antes de exponer puntos a favor y en contra de la inclusión de Pérez en el Pacto, considero necesario dar información general sobre él: Luis Pérez es un político del Partido Liberal, quien, en su momento, fue alcalde de Medellín, gobernador de Antioquia, rector de la Universidad de Antioquia y director del ICFES.

Pues bien, personajes como Gustavo Petro (líder del PH) han justificado la decisión de aceptar a Luis Pérez dentro del movimiento bajo la excusa de que los pactos se deben dar con los diferentes, no solo con personas que piensan igual que nosotros; la paz se hace dándonos la mano con quien piensa de otra manera. Hasta ahí, todo bien.

El problema es que ese cuentico de pactar con los diferentes y, al mismo tiempo (no nos engañemos), aliarse con ciertos personajes que nos pueden hacer ganar en un territorio históricamente uribista, como lo es Antioquia, tiene sus límites. Estos límites, en este caso, se ven demarcados, por un lado, por el hecho de que Pérez era el alcalde de Medellín cuando se ejecutó la Operación Orión, operación que, según la Corporación Jurídica Libertad, dejó un saldo de 80 personas asesinadas (17 bajas cometidas por la Fuerza Pública y 71 cometidas por los paramilitares), 92 desapariciones forzadas, 370 detenciones arbitrarias, entre muchos otros aspectos nefastos dejados por aquella masacre ejecutada por la Fuerza Pública de la mano de los paramilitares.

Por otro lado, como si fuera poco, Pérez ha afirmado que la Operación Orión fue un éxito y que, si estuviera en sus manos, le gustaría volverla a realizar. Además, Pérez ha sido acusado de participar (directa o indirectamente) en varios entramados de corrupción, entre ellos, el expuesto por la Fundación Paz y Reconciliación – Pares, en el que se argumenta que este personaje dirigió grandes sumas de recursos públicos hacia entidades privadas, entidades hacia las que existían intereses políticos por parte del señor Luis.

Luis Pérez también se ha caracterizado por ser un gran seguidor de Álvaro Uribe Vélez. En una de sus intervenciones, llegó a decir lo siguiente: “Quería dejar para el final darle un saludo muy afectuoso, respetuoso, un saludo de admiración a nuestro expresidente, el doctor Álvaro Uribe Vélez. Yo la verdad, presidente, no me acostumbro a decirle a usted senador, o sea, usted es tan importante pa’ este país, usted tiene tanta influencia en Colombia, la gente lo quiere tanto, que yo la verdad no he cambiado nunca de decirle a usted presidente (sic), de verdad estamos muy reconocidos por usted (sic)”. ¡¿ESTAMOS PACTANDO CON EL DIABLO?!

Gustavo Bolívar llegó a expresar por medio de su cuenta de Twitter que una de las razones para incluir a personas como Luis Pérez es que básicamente no podemos ganar las elecciones solos, ¡hágame el favor! ¿Le parece que tod@s l@s colombian@s que apoyamos este proyecto no sumamos? ¿Creen que logran mucho incluyendo a gente así, aún teniendo en cuenta que por estas decisiones podrían perder millones de votos? En el camino hacia la victoria no todo vale, si el señor Pérez en realidad recapacitó y quiere buscar un cambio real para el país, que primero vaya y diga la verdad sobre la Operación Orión ante las entidades competentes, en vez de sentirse orgulloso por haber permitido que se efectuara. Cambio sí, pero no así: ¿vamos a cambiar este país aliándonos con los que lo tienen inmerso en la miseria más profunda? No lo creo.

Sigo firme con mi apoyo hacia Gustavo Petro y el Pacto Histórico en general, pero eso no significa que nos tengamos que aguantar que el día de mañana lleguen al peor de los límites: incluir al Matarife en el Pacto, ¡no faltaría más!